Una novela que te hará reír, llorar, y cambiar tu mirada sobre la vida.

Un camino hacia el pasado para recuperar el presente.

Un viaje por la vida.

ISBN eBook en ePub: 978-84-686-7778-1


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jueves, 3 de diciembre de 2015

LA SONRISA DE LA MAGDALENA (ENTREVISTA AL AUTOR)

Os adjunto la entrevista que me ha realizado Bubok con motivo de la publicación de la 2ª Edición de La Sonrisa de la Magdalena:
Podéis encontrarla en el enlace original de la editorial:

O seguir leyendo.

Hablamos con Oscar da Cunha, coautor de Mi infierno eres tú, ganadora del I Concurso Bubok – La Factoría de ideas, que publica ahora una nueva edición de su primera novela, La sonrisa de la Magdalena, disponible en Bubok y cientos de plataformas más. ¿Quieres conocer más sobre el autor, la obra y el proceso creativo? No te pierdas la entrevista.

La sonrisa de la Magdalena es tu primera novela, ¿qué te movió a escribirla?
Creo que todos, a partir de cierta de edad, llevamos una historia dentro de nuestra memoria, y está formada por una amalgama compuesta por nuestras propias experiencias más la distorsión de la realidad que nos proporciona la imaginación. Intentar mezclar ambos elementos, lo que fue y lo que pudo ser, buscar las combinaciones entre qué y cómo has vivido, y enfrentarlas a cómo hubiera sido todo en circunstancias diferentes, recreándolas en personajes que me hubiera gustado que formaran parte de esa memoria, me pareció una idea fascinante. Siempre me ha gustado escribir, para pequeños círculos a los que he pertenecido, pequeñas narraciones que, partiendo de una realidad se apoyaran en la fantasía; y al revés, trabajar con mitos y utopías hasta que se cerrasen con una imagen real.
La decisión de construir un relato de largo recorrido, como es una novela (aunque la idea me rondaba desde hacía tiempo como un reto al que nunca me había enfrentado), se hizo firme una noche de fin de año, la famosa noche del milenio. Sentado con mi mujer sobre la playa de Isla Cristina (uno de los escenarios determinantes en la obra) y escuchando llegar desde el pueblo las últimas campanadas de siglo XX, se lo dije: tengo una historia que quiero contar, no sé si alguien la leerá o no, pero yo necesito escribirla, por lo menos contármela a mí mismo. Y me la empecé a contar.

¿Cómo resultó el proceso de escritura? ¿Qué recomendaciones darías a quien se enfrenta por primera vez a esta tarea?
Antes de comenzar el proceso de escritura propiamente dicho, tracé un esquema incial (siempre lo hago), en el que se reflejaran los escenarios, los personajes, la trama y las ideas principales que quería trasmitir. Creo que resulta básico antes de empezar a teclear, porque muchas veces la imaginación te usurpa la personalidad y es conveniente tener prefijados los objetivos a los que quieres llegar para mantener la coherencia a lo largo del relato. A partir de ahí y con las ideas preparadas, la escritura de “La Sonrisa de la Magdalena” fue un viaje en el que, y sin darme cuenta, me convertí más en espectador que en autor. Llegó un momento en el que los personajes dejaron de ser ficción, pasaron a convivir conmigo y sugerirme cosas que no estaban en el proyecto previo. Me convencieron y yo me limité a seguirles la corriente. (¿He hablado de un esquema inicial? Eso fue motivo de muchas discusiones entre los personajes y yo).
Para quienes sientan la necesidad de contar, de escribir una novela, les aconsejaría que antes se lo pensaran varias veces. Y si se lanzan, que lo hagan preparados para vivir dos vidas cada día. La real, la que te da de comer (como es mi caso), y la fantástica. En esta última tienes que acomodarte a la forma de pensar de cada uno de tus personajes, en su situación y sus circunstancias. Tienes que sacrificar lo que harías y cómo, pensando en lo que harían y cómo, ellos. Pero lo más importante del proceso es disfrutarlo, para eso te tienen que atraer los retos, estar dispuesto a sacrificar horas de ocio, de sueño, incluso robárselas a la propia familia. Y sobre todo escribir lo que te gustaría leer y cómo te gustaría hacerlo, nunca pensando en que puedas ser leído. Siempre habrá jueces que aplaudan o denosten tu trabajo. Como es imposible gustar a todo el mundo, por lo menos gústate a ti mismo.

En Mi infierno eres tú la escritura se llevó a cabo a dos manos. ¿Resulta muy diferente trabajar de esta manera?
Por supuesto que varía, aunque las premisas principales son las mismas, pero en ese caso hay un elemento, más aún que los propios personajes, que te sorprende. Es la otra «voz» que va componiendo el relato. Antes he citado que los personajes, llegado un momento, adquieren su propia identidad, ahora añadiría que son diferentes variaciones de tu propia personalidad y que las descubres cuando te desnudas escribiendo. Pero si a eso le añadimos que “al otro” le sucede lo mismo, la cosa se complica mucho. El trabajo de conseguir que todos esos elementos encajen resulta más complicado. Acompasarse, pero sin perder el carácter que cada autor pretende imprimir a sus fragmentos, no es nada fácil. Sobre todo cuando ambos escritores nos encontrábamos a muchos kilómetros de distancia, más aún cuando decidimos comenzar el proyecto sin conocernos personalmente. Sin saber si nos gustaría el talante, la forma de expresar que la otra parte iba componiendo o si terminaríamos tirándonos los folios a la cabeza. Pero he tenido la suerte, y esto no le pasa a todo el mundo, de coincidir con una gran mujer como es Milagros. Su enorme experiencia en muchos ámbitos de la vida ha conseguido acomodar debidamente a cada uno de sus personajes en su butaca, y eso me facilitaba a mí la tarea. Algunos me han preguntado si se pierde algo de libertad para expresarse, y no ha sido así. Desde el principio establecimos que cada uno se tirase a su piscina con todas las consecuencias. Yo sólo puedo añadir que Milagros me ha enriquecido con su saber hacer, con ella he sido un ladrón que ha procurado superarse observándola. Y ella me lo ha permitido.

Háblanos de los personajes y lugares de La sonrisa de la Magdalena. ¿Qué pueden esperar los lectores?
Ningún personaje es anodino, ni siquiera Telesio, ese chucho convertido en la voz de la conciencia del protagonista masculino, muchos lo buscan por la calle pero lamento darles un disgusto. Telesio existió en forma de perrita y yo tuve la suerte de conocerla, aunque no era mía pasó largas temporadas conmigo e inspiró al personaje, pero como les sucede a las grandes personas, sólo se murió, aunque siga entre nosotros. A cada personaje he intentado encajarlo en defectos o virtudes que son habituales, porque lo más habitual en esta vida suele ser la parte insólita que cada uno llevamos dentro, y todos conocemos individuos que hacen de su vida una novela, esos son los personajes de La sonrisa de la Magdalena. Cualquiera con quien nos cruzásemos por la calle podría ser Palas, Alba, Víctor…, se trata de convencerles para que se dejen conocer; eso he hecho con ellos. No encontraremos en ninguno particularidades que los diferencien de alguien a quien conozcamos o a nosotros mismos. Por ello a cada lector no le resulta extraño encontrar su propio hueco, su propia piel cubriendo la de algún actor del elenco. Y por los comentarios que ya he recibido, todos, en algún momento, parecen sentirse aludidos. Se trataba de implicar al lector.
Los escenarios, salvo alguna excepción, todos son reales. Para eso he tirado del disco duro de mi memoria. Son lugares que me han marcado por alguna razón, el paisaje o el paisanaje, lo que viví en ellos o lo que soñé, cómo los vi y cómo los imaginé. Quería encontrarme a gusto en cada pasaje de la novela y para ello, la fórmula ideal, la mejor manera de pensar como cada personaje, era situarme en ambientes que no me resultaran desconocidos. Evocar las sensaciones que experimenté cuando llegué a ellos por primera vez, e intentar que el lector los vea y los viva. Sé que he empujado a más de uno a conocer esos lugares, a buscar en ellos lo que sintieron cuando, leyendo la novela, se identificaron con algún personaje. Alguno se ha encontrado a sí mismo, y se ha llevado una alegría.

¿Por qué deberíamos leer La sonrisa de la Magdalena?
Porque no decepciona. Porque nos hace soñar y a la vez reflexionar. Porque está escrita de una manera sencilla que es la mejor forma de explicar lo complejos que somos los humanos. Podría seguir añadiendo muchos porqués, pero para mí el más importante es el que me trasmitieron cuantos leyeron la primera edición: «La empiezas y no puedes soltarla hasta el final». Algo tendrá, yo ya me la leído varias veces y me sigue gustando.
¡Ah! También hay quien me ha comentado que la tiene como libro de cabecera, pero quizá no sirva su ejemplo porque se trata de personas que me quieren bien.

¿Cómo ha resultado el proceso de edición y publicación con Bubok?
Perfecto. Ya tenía una primera experiencia gracias a Mi infierno eres tú y no lo dudé. Me habéis tendido la alfombra roja para hacer más confortables todos los pasos necesarios. En eso se nota la gran calidad del equipo que constituye Bubok. Y como en la novela cierro con un homenaje a Casablanca, no desaprovecharé esta entrevista para hacer lo mismo: «Creo que este es el comienzo de una hermosa amistad».

viernes, 13 de noviembre de 2015

LA SONRISA DE LA MAGDALENA 2ª EDICIÓN

Nunca hubiera creído que las piedras pudieran sonreír; con todos nosotros, la imaginación hace sus juegos y así lo consideraba hasta que la primera edición de “La sonrisa de la Magdalena”, en diciembre de 2012, vio la luz. No pensaba que una publicación, humilde y sencilla, pudiera hacerme cambiar de opinión, pero sois muchos los que, con vuestro entusiasmo, vuestra amistad y vuestros comentarios, desde aquel momento, habéis conseguido que ya no vea el mundo de la misma manera.
            La magia de la literatura no está presente sólo al escribir, ese intercambio que genera saberse escuchado, y sobre todo entendido, después de un solitario viaje como es construir una novela, esa es la auténtica magia que consigue que percibamos el habla de un perro, que el horizonte tenga dos lunas o que nos enamoremos de un tirano. Y no, no voy a renunciar a este giro que vuestro apoyo le ha dado a mi vida, no puedo ni debo porque os lo debo, porque todavía sois muchos más los que, desde entonces, seguís solicitando este trabajo, pidiéndome ejemplares que ya no quedan, una tirada que se agotó pero que contiene una historia llena de protagonistas tan apasionantes que es imposible que pierdan la frescura de su primera vez.
            Por ellos, por vosotros y porque de vez en cuando me acerco a esa figura de la Magdalena en San Sebastián y, ahora sí, me sonríe a mí porque ha interpretado el complejo misterio de la complicidad entre el escritor, los personajes y la mirada del lector. Por el interés de mis editores, ese extraordinario grupo humano que compone Bubok, y porque jamás podré olvidar que esta narración me ha reconciliado con la memoria de mi padre, he comprendido que todos nos merecemos esta segunda vida, que ahora comienza, de “La sonrisa de la Magdalena”.

            Para todos los personajes de mi vida, los reales y con los que convivo en mi imaginación.

Oscar da Cunha
           
San Sebastián, Noviembre 2015.

Disponible ya en @bubok:


jueves, 12 de noviembre de 2015

PARA VOSOTROS Y PORQUE ESTA HISTORIA OS PERTENECE: "LA SONRISA DE LA MAGDALENA"

Habéis sido muchos —no tantos como yo hubiera deseado, pero los suficientes para agotar la primera edición—, los que habéis disfrutado leyendo “La Sonrisa de la Magdalena” y así me lo habéis manifestado.
La habéis regalado, compartido con vuestros amigos, y no habéis parado de insistir en que la novela tenía derecho a una segunda vida, llegar a más lectores de los que fue posible en su primera aparición. Como siempre el público tiene razón, vosotros teníais razón.
Necesité tomar distancia, convertirme en lector de mi propia obra para convencerme de que los personajes que nacieron en ella aún siguen vivos, así como sus inquietudes, sus reflexiones y sus pasiones. Esa búsqueda de la propia identidad, que es un deber al que todo ser humano debe aspirar y ha sido constante desde que nuestra especie se pasea por los caminos de su existencia. Esos caminos que necesitan largo recorrido para que salgan a relucir emociones, confesiones, sentimientos y condicionantes capaces de cambiar la trayectoria de una serie de protagonistas sobre cuya vida creemos saberlo todo. Pero esta vida, de la nunca nos liberaremos de nuestros prejuicios o aquellos que nos imponen los demás, nos obliga a construir una máscara para sobrevivir en la jungla humana en que hemos convertido nuestra sociedad. Es el equivocado precio a pagar para conseguir ser respetados, no por lo que somos sino por lo que aparentamos ser. Una hipocresía impuesta por una irrealidad que de la que todos formamos parte activa. Pero a nadie le es ausente una cara oculta, esa que guardamos celosamente y no enseñamos a los demás para que nuestras debilidades no sean utilizadas por los otros, que aún teniendo las mismas, siempre se empeñan en señalar las ajenas para sacar provecho y esconder, aun más, las propias. Aún así, y para el que la suerte le concede la oportunidad de ver cómo lentamente se acerca su final, el individuo necesita realizar esa última confesión, abandonar este mundo libre de esa carga que se ha visto obligado a llevar sobre su espalda, porque la muerte es un enemigo que no juzga y se limita a cobrar sus presas. Y la verdad, la auténtica, se nos revela cuando ya no podemos dar marcha atrás y sólo nos queda el consuelo de que aquellos a los hemos querido no repitan nuestros errores.

            Contacté con el equipo de Bubok —al que nunca terminaré de agradecer el interés y el esfuerzo que han invertido en que esta segunda edición vea la luz con una nueva imagen, en que aquellas erratas que se deslizan en todo manuscrito fuesen corregidas, y en apostar nuevamente por mí, brindándome toda la ayuda y el soporte técnico y humano para hacer realidad este proyecto—, y nos enfrentamos a una complicada decisión. El mundo de la edición literaria está en continua evolución y éste no es el momento de discutir si de ese proceso la literatura saldrá ganando. Pero yo soy de la opinión que cuantas más facilidades se pongan al servicio de la palabra escrita, ésta, sea cual sea su soporte, siempre continuará dando pasos hacia adelante y nosotros con ella. Porque es un hecho que el lector, es más feliz, optimista y consigue enfrentarse mejor a las situaciones negativas. Por eso nos decantamos por el formato digital, ya disponible en todo el mundo para cualquier usuario y amante de la literatura que disponga de un aparato de lectura (nuestra sociedad ya está convenientemente surtida de dispositivos: móviles, tabletas, ordenadores…) y la alternativa de poder acceder a cualquier obra desde un sillón de nuestra casa y, no lo olvidemos, con un costo mucho más reducido inclinó la balanza.
            “La Sonrisa de la Magdalena” se presenta de nuevo, con una renovada portada que espero os guste y con pequeños arreglos que se han realizado para evitar que algunos fragmentos quedaran deslucidos; pero estamos ante la misma novela, esa que a tantos entusiasmó y siguen recordando. Ahora, y para todos los que os quedasteis sin vuestro ejemplar, está disponible en Bubok:

           
            Y en breve en las más importantes plataformas digitales
           
            Disfrutadla, comentadla, compartidla… estoy convencido de que viviréis unos momentos inolvidables, y seguro de que con algunas de las circunstancias y personajes os sentiréis identificados. Al fin y al cabo no es más que un viaje por los diferentes caminos que nos ofrece la vida y en esa aventura estamos todos embarcados.
            Para vosotros y porque esta historia os pertenece.

Oscar da Cunha

12 de noviembre de 215

jueves, 28 de agosto de 2014

UN COMENTARIO QUE QUIERO COMPARTIR

He encontrado esta reseña que aunque ya tiene un año quiero compartir con vosotros.
Gracias a todos.


May Valmor a través de Google+


Me leí “La sonrisa de la Magdalena”de un tirón en una sola noche, incapaz de dejarla, y aun me la  releo. Se merece toda la promoción que le podamos dar. Me costó pedírsela al autor porque yo soy más bien de las espero para pillarla y descargarla, que lo intenté porque el mismo la tenía colgada a disposición de quien quisiera leerla... Soy una amante del libro digital y de las redes literarias porque me gusta leer y desde que las he descubierto me ahorro una pasta que no tengo. Pero también soy una amante del libro tradicional, el de toda la vida..., el del olor a celulosa. Ahora solo compro libros en papel que me merezcan la pena y creo que "La sonrisa de la magdalena" (que con el video promocional por fin entendí a qué viene el título) es uno de ellos, que merece un espacio en la estantería. Es más que un viaje en la búsqueda de desentrañar una verdad, es más que una novela de amor siendo una novela con una gran carga romántica. Son pequeñas historias dentro de la historia misma que vienen de la mano de cada uno de los personajes que van apareciendo. Personajes fascinantes con personalidades muy definidas que enamoran, como el amigo del protagonista que te deja con las ganas de saber más de él. Como el chucho con el que habla, que nos introduce en la parte fantástica de la novela, que en realidad no dejan de ser conversaciones del protagonista consigo mismo. La de la chica que lo enamora y que lo acompaña en esa búsqueda, con sus momentos románticos y sus momentos eróticos llevados con gran delicadeza. Lo tiene todo para pasar unas horas muy agradables leyendo, con pensamientos que hacen reflexionar y todo narrado con la natural destreza que caracteriza al autor. Por todo ello la recomiendo encarecidamente asegurando de que si la leéis no vais a sentiros defraudados.

viernes, 20 de diciembre de 2013

...Y YA HA PASADO UN AÑO

Hoy hace un año que mi “Sonrisa de La Magdalena” se presentó en sociedad. Os dejo con la palabra de mi querida amiga Paz Risueño quién me ha regalado este homenaje:


Yo… de momento me retiro, me escondo en la soledad de mi teclado con la confianza de que la fantasía me siga acompañando.
Nos vemos pronto… 

martes, 18 de junio de 2013

UN POCO DE SOL Y SAL



Cruzaron la frontera por la autopista y ahora estaban en la localidad vasco francesa de Anglet. Una larga playa cortada por varios espigones que se extendía desde el faro de Biarritz hasta la salida del rió Adour, ya en Bayona, era el principal reclamo del municipio. En torno a ellos, se encontraban aparcados varios coches y furgonetas, con jóvenes cargando y descargando sus tablas de surf; otros, embutidos ya en sus trajes de neopreno, se dirigían por el camino hacia la playa.

   Tuvieron que entrar en un túnel realizado con chapas metálicas para atravesar la duna que ocultaba la vista de la playa desde la carretera. Al salir del túnel, subieron un tramo de escaleras de madera, y la inmensidad del océano Atlántico apareció ante ellos.
  Varios kilómetros de arenal, en el que el sonido de las potentes olas, que rompían acompasadamente, ponían el fondo musical al espectáculo. En diferentes puntos de la playa podía verse a surfistas bailando con maestría en montañas de agua superiores a los tres metros.